Las fuerzas que integran la llamada Cuarta Transformación comenzaron a perfilar sus estrategias rumbo a las elecciones de 2027 en medio de tensiones internas por la definición de candidaturas y el control de posiciones clave. Morena, junto con sus aliados el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), enfrenta un escenario de negociaciones marcadas por desacuerdos y disputas políticas.
Uno de los principales puntos de fricción gira en torno a la asignación de candidaturas y el intento de frenar la postulación de familiares o figuras cercanas a gobernantes en funciones, lo que ha generado resistencias dentro del bloque oficialista. Estas diferencias reflejan intereses encontrados entre los partidos y grupos internos, que buscan asegurar espacios de poder en los próximos comicios.
En este contexto, las negociaciones anticipan una competencia interna intensa que podría derivar en rupturas locales o reconfiguraciones de alianzas. Analistas advierten que, aunque públicamente se mantiene el discurso de unidad, los jaloneos evidencian una disputa por el control político que será determinante para el futuro de la coalición rumbo a 2027.
