El Comando Central de Estados Unidos denunció que Irán violó el alto el fuego al lanzar un misil balístico contra Kuwait. El proyectil fue interceptado exitosamente por las fuerzas de defensa kuwaitíes antes de alcanzar su objetivo.
Simultáneamente, tropas estadounidenses neutralizaron cinco drones de ataque iraníes dirigidos hacia el estrecho de Ormuz. Además, Washington destruyó una estación de control terrestre en Bandar Abbas que preparaba el despliegue de una sexta aeronave no tripulada.
Irán justificó sus acciones como represalia por ataques previos de Estados Unidos contra una instalación militar iraní. Esta escalada de hostilidades pone en riesgo la estabilidad de la región y complica los esfuerzos internacionales por mantener el cese al fuego.
