CJNG: de la droga al turismo y huachicol, así expande su poder financiero

El Cártel Jalisco Nueva Generación dejó de ser un grupo dedicado exclusivamente al trasiego de estupefacientes y la violencia. Investigaciones de autoridades mexicanas y estadounidenses revelan que la organización criminal ha extendido sus actividades hacia el lavado de dinero mediante inversiones en sectores que parecen “legítimos”, como turismo, bienes raíces, restaurantes y desarrollos inmobiliarios. Este viraje ha permitido al cartel integrar recursos ilícitos a la economía formal y consolidar su presencia financiera tanto en México como en el extranjero.

Los ingresos ilícitos del CJNG ya no se limitan al narcotráfico tradicional. Además de las ganancias millonarias por la producción y tráfico de drogas sintéticas, la organización ha incursionado en el huachicol fiscal con redes de contrabando de combustible, así como en fraudes de tiempos compartidos en destinos turísticos que han afectado a ciudadanos extranjeros. Asimismo, sus operaciones en la minería ilegal y el contrabando de minerales como el mercurio han generado cifras multimillonarias, reforzando su estructura financiera diversificada.

Expertos en seguridad alertan que esta diversificación convierte al CJNG en una suerte de “empresa criminal” capaz de operar con independencia del líder tradicional y de infiltrar sectores económicos formales para proteger y multiplicar sus recursos. A través de complejos esquemas de lavado de dinero y alianzas con empresas aparentemente legítimas, la organización ha consolidado un imperio financiero que desafía los esfuerzos de las autoridades por desmantelar su influencia económica y operativa en el país.