La gobernadora Rocío Nahle señala a Eduardo Melo como el responsable directo del reciente derrame en el Golfo, exigiendo su remoción. No obstante, Víctor Rodríguez Padilla ha decidido mantenerlo en su cargo, lo que Nahle interpreta como un acto de protección interna inaceptable.
Esta falta de sintonía entre la gobernadora y el director de la petrolera evidencia una fractura en el control de la paraestatal. Mientras Rodríguez prioriza la continuidad técnica, Nahle presiona por cambios radicales tras los fallos operativos que han manchado la gestión ambiental de la empresa.
El conflicto escala en un momento de vulnerabilidad para Nahle, quien enfrenta críticas por su administración en Veracruz y busca deslindarse de los errores en Pemex. El desenlace de esta pugna definirá quién ostenta realmente el poder de decisión sobre los cuadros directivos de la petrolera.
